Durante el proceso de vestuario, peinado y make up, también salen a la luz más rasgos de su personalidad. Y es que nadie imaginaría que esta joven decidida y espontánea es discreta en muchos sentidos y no le gusta llamar la atención. Así lo confirmó nuestra experta en make up y hair stylist María del Carmen Bustillo, quien eligió para ella un peinado en romantic waves, de acuerdo a su maquillaje, “a ella le gusta el look natural, y aunque no parezca, no le gusta brillar”, observó.
Sin embargo, es inevitable que pase desapercibida. Su energía y carácter son evidentes. Más ahora, cuando es una joven más independiente y madura, luego de su experiencia al estudiar en la universidad, lejos de la seguridad del hogar, “aprendes a independizarte, a crecer como persona y lo más bello de todo es la cantidad de amigos que conoces afuera. Esa fue la parte más bonita de vivir en el extranjero. Las amistades que hice en la universidad no tienen precio”.
Andrea cuenta que no todo era estudios en la universidad. Le encantaba salir a comer y practicaba muchos deportes, “era la única mujer en el equipo de futbolito”, dice entre risas. Además, disfrutaba la oportunidad de pintar, “me encanta dibujar, de hecho los últimos dos años he dedicado mi tiempo libre a la pintura. De niña lo había dejado a un lado por los deportes. Dibujo totalmente con carboncillo pero también aprendí en acrílico. Comencé desde muy pequeña en la escuela de arte de Carolina Carías”.
Ella fue criada con firmes valores por sus padres Pedro y Tania Atala y rodeada de un clan grande y muy unido. Eso fue quizás lo que más extraño durante su ausencia, “soy una persona de familia, amo a mis abuelos, mis tíos y primos, por eso adoro los fines de semana, cuando compartimos todos”.
Durante esos tres años, cada vez que tenía una oportunidad, ella volvía al hogar, “no dejaba de darme nostalgia recordar cuando pasábamos los domingos donde mi abuela Vita; no hay duda que crecer en una familia tan grande y tan apegada hace que estando lejos, extrañemos hasta lo más mínimo. Me ayudó a darme cuenta que estoy sumamente orgullosa de mi familia y de todo lo que han logrado, de todo lo que de ellos he aprendido y en el futuro quisiera poder ser por lo menos, la mitad de lo que ellos como persona son”.
Sus ojos brillan y una expresión de orgullo se dibuja en su rostro cuando habla de su familia, su mayor debilidad. “mi abuelo Toño es la persona más leída, informada e inteligente que conozco, es una admiración. Siempre tiene un buen libro que recomendarme y mi amor a la lectura nació por él, y al igual que él soy coleccionista de libros, los amo! el último libro que leí es Los cuatro acuerdos -haz siempre lo máximo que puedas”, del médico mexicano Miguel Ruiz”.
Al volver a Honduras, la nostalgia se revierte y ahora extraña especialmente a su hermana, “Paulina es la persona más ocurrente y chistosa que conozco”, dice y agrega, “ella y mi hermano Pedro son mi vida entera, no sé qué sería de mi sin ellos. Como todos los hermanos, nos peleamos pero al final siempre estamos ahí el uno para el otro. Ahora, Paulina es la que más me hace falta y se lo digo todos los días”.
Pero la persona que más extraña es definitivamente a su tío Iván. Su muerte dejó un vacío en toda la familia y el dolor está latente aún, de ahí que ella no quiera entrar en detalles sobre eso, “esa experiencia me abrió los ojos a un mundo de perseverancia, humildad y sobre todo de mucho amor. Nos ha hecho reflexionar a todos sobre la vida, nos ha hecho aprender a no quejarnos y a ver las cosas con otros ojos”.
Afortunadamente, además del recuerdo y el ejemplo de Iván Atala, le quedó su esposa y sus hijas a quienes quiere infinitamente,“ admiro de todo corazón a mi tía Karla, es como mi hermana mayor, siempre está ahí para aconsejarme…y mis tres muñecas son mis hermanitas, las amo”