Han pasado cinco años desde la última entrevista que le realizamos a Andrea Atala. Entonces era una estudiante de high school cargada de sueños e ilusiones por empezar una nueva vida en la universidad. Hoy, graduada con honores y, por si fuera poco, con dos títulos, administración de empresas y finanzas, tiene todo a su favor para triunfar en esta nueva etapa de su vida.
Muy temprano en la mañana estaba lista para el photoshoot. Más madura que la última vez de nuestro encuentro pero con el mismo charm de siempre. Su energía, entusiasmo y simpatía siguen intactos a pesar de ser ahora toda una profesional, decidida a dar lo mejor de sí.
“Me gradué en Suffolk University en Boston, Massachusetts, y al llegar al país recibí varias propuestas de trabajo”, nos dice entusiasta y explica, “crecí en una familia grande y trabajadora que maneja varias empresas de diversos tipos y quise estudiar algo que me prepararía para en un futuro formar parte de ellas, pero por el momento quiero adquirir experiencia en otro lado.
Quiero trabajar en diferentes áreas para así manejar de todo un poco, desde contabilidad y mercadeo, hasta relaciones públicas”. Andrea está consciente que para ella no es nada difícil comenzar su carrera profesional en Honduras, pero también sabe que al empezar a trabajar en una de las empresas familiares recibiría tantas consideraciones que no le permitirían crecer en disciplina,y eso es precisamente lo que ella busca. De ahí que prefiera irse por la puerta estrecha y enfrentar las dificultades normales con que se encontraría cualquier persona en su trabajo.
Con naturalidad, cuenta que ha recibido propuestas de amigos de la familia, pero algo le ha impedidoaceptar, “se que no me exigirían igual que al resto desus empleados porque me conocen desde niña y yo quiero crecer en disciplina, que me traten igual que a todo el mundo”, enfatiza.
La madurez es evidente en Andrea, quien desea adquirir experiencia profesional antes de continuar con una maestría, “me encantaría seguir estudiando pero primero quiero trabajar un tiempo en Honduras y luego decidir en que área me quiero especializar, así elegiría el lugar donde me iría. Creo que cada carrera, cada maestría o curso nos hace más preparados para lo que el futuro nos tiene reservado”.
Definitivamente ella es un modelo a seguir. Es admirable la seguridad con que habla y lo claro que tiene los pasos que desea dar en su vida, “lo que más me importa y una de mis metas es que mis papás estén orgullosos de mí...ellos se han sacrificado por mi y quiero que sientan que ha valido la pena”.
Parte de ese deseo ya se cumplió. Ella se dedicó en cuerpo y alma a estudiar y se graduó con la distinción Cum Laude gracias a su perseverancia y su alto promedio, algo que no es nada fácil y requiere mucha disciplina, “tuve que dedicarle mucho tiempo a mis estudios, fue un trabajo muy duro con muchas noches de desvelo pero valió la pena! Lo que una aprende, no se lo quita nadie y además mi mayor fortaleza es la perseverancia, lo que me propongo, lo cumplo”, dice.
Su futuro se predice brillante. Basta conversar con ella para saber que su energía y su personalidad la llevarán hasta donde quiera llegar. “Otra de mis metas es ser una empresaria exitosa, ya sea con mi familia o en algo propio”, asegura y agrega, “me entristece saber que vivimos en un país con tantos problemas, difícil y con tanta diferencia de pensamientos.
Pienso que en nuestra vida cotidiana todos deberíamos tener como meta buscar el beneficio de nuestro país ya sea con nuestro trabajo o con nuestros estudios”.
Andrea tiene la certeza que el talento y el trabajo son los mejores medios para cambiar la realidad de una sociedad, de un país entero, por eso está empeñada en dar lo mejor de sí, sin medias tintas, “la incompetencia, la mediocridad y el conformismo en que vivimos me hacen perder la paciencia”, expresa nuestra entrevistada.